lunes, 1 de febrero de 2016

Para siempre.

-Que seas feliz siempre. -Te escribí.

¿Y cómo no desear tu felicidad, si sos la persona que más amo?

Ojalá haya podido hacer más para curar las heridas que pude causar a tu corazón y a tu alma. Ojalá pueda haber algo que cure mis heridas también... Heridas que duelen hasta lo más profundo, arden y queman, pero con las cuales nunca me importó seguir adelante con tal de poder estar a tu lado.

Pero ya no estás... Y el dolor me asfixia.

Otra vez, ojalá hubiera podido hacer un poco más. Ojalá hubiera podido retomar los remos y demostrarte con total certeza el ilimitado significado que tenés para mí y lo puramente, sincera y transparentemente enamorada que sigo de vos.

Con esto escribo mis últimas palabras acá...

Te amo para siempre y siento que nunca voy a dejar de hacerlo. Esa es la razón por la que quiero dormirme y no despertarme nunca más. El dolor de verdad es insoportable.

jueves, 28 de enero de 2016

Palazo. Parte 2.

Anoche tuve la posibilidad de ir a Laguna de los Tres de noche junto a dos fotógrafos de paisaje nocturno.

Mientras estaba sigilosamente sentada al lado del trípode de uno de ellos, él agarró su celular y me preguntó:

-¿Te gusta Silvio Rodríguez?

Lo miré con los ojos sorprendidos. No pasó ni un segundo antes de que mi "¡sí!" se mezclara con mi sonrisa ante tal casualidad.

-Entonces escuchemos Silvio Rodriguez. -Decidió él.

"Ojalá pase algo que te borre de pronto..." -susurraba la primer canción en medio de toda esa inmensidad negra que nos rodeaba.

Y así fue como, nuevamente, pensé en esa persona que me hizo conocer a Silvio Rodríguez. Presté atención al ambiente que se creaba gracias a la mezcla de semejante lugar y esas canciones... Y entonces pensé de nuevo en las ganas que tenía de estar con él, en estar compartiéndole ese momento tan emotivo para mí, de que me abrazara para protegerme del frío...

-Hermoso, ¿no? -Agregó el fotógrafo mirando a su foto recién sacada.

-Perfecto. -Le contesté. Mis lágrimas caían una detrás de la otra mientras la oscuridad las escondía.

El universo no para de presentármelo.

miércoles, 20 de enero de 2016

Palazo

Todos los días tengo ganas de abrazarte, pero hacía mucho que no me pasaba eso de despertarme y quedarme pensando únicamente en las grandísimas ganas que tengo de estar con vos.

Estando desvelada, recién se me dio por agarrar el celular y tratar de distraerme con otra cosa en Facebook...

Pero me fue imposible. Y no sólo por tener la idea fija. Deslizado el dedo por la pantalla, me crucé con una imagen que decía:

"Una de las decisiones más difíciles de la vida, es escoger si alejarte o intentarlo un poco más."

¿Es a propósito?

No paro de tener miedo. Es tan angustiante que siento que me asfixio.

martes, 19 de enero de 2016

Hacía meses que no escribía. No por falta de ganas sino porque cada vez que entraba a hacerlo, había algo en mí que me hacía sentir que simplemente no era el momento... Es algo raro de explicar.

Hace un rato, sin embargo, noté que lo que me empuja a escribir con dedicación y ganas son las emociones fuertes... Y siempre, durante los últimos años, lo único que me llevó con más fuerza a escribir fue el llanto... En especial por la tristeza.

Repasando mis textos, me di cuenta de que a casi todos terminé escribiéndolos con lágrimas en los ojos... Lo noté porque al volver a leerlos, recordé mis sentimientos al escribirlos, y así fue cómo terminé reaccionando de nuevo: con lágrimas.

Está bien, escribir siempre fue una de mis únicas maneras de hacer catarsis y descargar mis emociones... Pero no me enorgullece reconocer que en casi todos mis textos de los últimos cuatro años casi siempre estuve anegada en llanto.

Hace unos días dejó de hablarme. Fue algo consensuado, yo también quedé en no hacerlo, pero al no hacerlo me siento desorientada, como todas las veces que tuvimos que alejarnos por algún tiempo. La desorientación me da incertidumbre, y supongo que eso es lo que me angustia. Este tipo de angustia es la que me lleva a escribir...

No obstante, y como dije antes, no me gusta pasármela escribiendo cosas que prediquen tristeza... Con lo cual llegué a pensar en la posibilidad de que si durante los próximos meses sigo sintiéndome igual... Cerraría este blog.

Me daría mucha pena hacerlo, sí. Este blog lo creé en mi adolescencia, y a pesar de los últimos textos, también está lleno de anécdotas lindísimas... Pero lo había creado, sobre todo, para demostrar el amor que siento por él. Y un blog que demuestra tristeza no está bueno... Mucho más si esa tristeza se debe a ese mismo amor que sentís.

Me da mucho miedo el duelo...